HABLAMOS CON LOS GRUPOS POLÍTICOS DE VITORIA PARA EXIGIRLES UNA POSTURA PÚBLICA ANTE EL USO INDISCRIMINADO DE MATERIAL PIROTÉCNICO

Tras ocho días de infructuosa espera desde la solicitud formal que les hiciéramos para un posicionamiento público sobre el generalizado uso de material pirotécnico durante las fechas navideñas, ATEA ha hablado con representantes de las cuatro formaciones políticas del Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz, pidiendo esta vez explicaciones sobre su silencio. Mientras alguno afirma haber acusado recibo e incluso haber dejado mensajes en un contestador telefónico (esta asociación no tiene constancia ni de una cosa ni de la otra, aunque en principio lo cree), los demás no saben qué decir al respecto.

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ATEA ya dirigió al anterior primer edil (2010) una carta en la que se le solicitaba formalmente la restricción del lanzamiento de petardos y material similar durante la celebración de la Nochevieja, que hace apenas unos años se limitaba a poco más de una hora tras las campanadas, y que desde hace algunas ediciones se alarga hasta bien entrado el primer día del año. También extendimos idéntica solicitud al actual alcalde durante sus primeras navidades en el puesto. Ambos mostraron una lamentable coincidencia: el silencio, y con ello una pésima educación.

Las consecuencias para personas y animales del lanzamiento de material explosivo son nefastas, y están debidamente documentadas: ataques de pánico en animales domésticos (con resultados de extravío, lesiones e incluso muerte), shock traumático en especies silvestres, o efectos en extremo desagradables para una parte significativa de la población, como de hecho se reconoce en el Bando de Fiestas que con motivo de La Blanca publica el ayuntamiento gasteiztarra cada agosto, donde se prohíbe de forma taxativa el uso de cualquier tipo de material pirotécnico (con la consabida y razonable excepción del manejado por las personas autorizadas al efecto en actos oficiales). No se entiende que el mismo comportamiento esté prohibido durante las fiestas patronales y que al tiempo nos quedemos de brazos cruzados ante el lanzamiento indiscriminado de petardos de gran potencia durante todo el periplo navideño, que alcanza su máxima expresión con motivo del cambio de año. En tal sentido, y recogiendo las iniciativas de otros puntos del Estado español y de Europa (y antes que nada por un elemental sentido de la mesura y del respeto a los demás), se hizo partícipe de nuestra inquietud al Síndico de la ciudad, quien no solo comprendió las razones de la queja, sino que fue más allá, trasladando al consistorio una Recomendación en el sentido de limitar a 15 minutos el lanzamiento de material pirotécnico tras las campanadas.

Muchos son ya los ciudadanos que muestran su hartazgo por tener que soportar durante interminables horas una costumbre tan estúpida como irrespetuosa, protagonizada por hordas de gamberros incapaces al parecer para un elemental ejercicio de empatía. Tenemos documentados numerosos casos –algunos recogidos por medios locales– de animales que sufrieron y sufren las consecuencias de dicho comportamiento: perros que acaban aterrorizados esa noche en el CPA de Armentia; al menos uno que desapareció para siempre tras el estruendo; otros que solo reencontraron a su familia meses después; y uno más que se lanzó despavorido desde un segundo piso y sobrevivió de forma milagrosa, aunque quedó cojo para siempre. Asimismo, hay datos en otros países sobre la masiva mortandad de aves por estrés traumático y accidentes por desubicación. No quisiéramos pensar que solo lo lamentaremos –y se actuará en consecuencia– cuando algún humano sea el perjudicado. Además, entendemos que nuestra propuesta entra de lleno en la condición recién adquirida por Gasteiz de Capital Verde, estatuto que desde luego no puede quedarse en una cateta escultura de musgo que amenaza con orlar a perpetuidad el centro de la ciudad, sino que debe englobar todo el complejo concepto de “medio ambiente”.

ATEA ya ha fijado reuniones con algunos grupos políticos para la primera semana completa del año, con el fin de que se regule –y sobre todo restrinja– el uso particular de material pirotécnico. Aunque hemos perdido una excelente oportunidad en este agónico 2012 para iniciativas de verdad “verdes”, creemos que nunca es tarde si el propósito lo merece.

Por último, nuestra organización desea hacer un llamamiento público a la población para que limite a los primeros minutos del año su demostración explosiva de alegría y buenos deseos, e insta a que, en su defecto, haga uso del material acumulado solo en el interior de sus respectivos domicilios –siempre tras el oportuno aislamiento acústico–, y que asuma en cualquier caso los gastos sanitarios que pudieran derivarse de tan imbécil costumbre.


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