LA CORRIDA DE REJONES DEL “DÍA DE SANTIAGO” EN VITORIA DEJA UN TOTAL DE NUEVE VÍCTIMAS MORTALES

TORO ENCAJONADO imagen

 

Según ha podido saber ATEA, el numero de víctimas mortales que se cobró la corrida de rejones nocturna del pasado Día de Santiago en Vitoria fue nueve, y no seis, como suele ser habitual en estas ejecuciones públicas.

Una llamada anónima nos comunica que “varios toros llegaron muertos a la plaza algunos días antes del evento”, sin que el suceso haya trascendido en su momento a los medios, a juzgar por su silencio. Tras las oportunas pesquisas, fuentes del Gobierno Vasco (Dirección de Juegos y Espectáculos) confirmaron a ATEA ayer mismo que, en efecto, tres toros llegaron cadáveres a su destino. Imaginamos que el macabro descubrimiento disparó un protocolo de urgencia para sustituir a los condenados sin que nadie se enterase, pues no es publicidad de gusto que se publiquen datos sobre la “trastienda” de la tauromaquia, que a su naturaleza criminal en el ruedo suma este tipo de hechos.

¿Cómo deben de sentirse los astados al ser de súbito apartados de todo lo que supone su mundo, allí en la dehesa? ¿Hemos pensado alguna vez en la tragedia que supone para ellos ser embarcados en el camión? El traqueteo del vehículo ha de suponer por fuerza una tortura para sus ocupantes, quienes no llegan a entender nada de lo que sucede. No se les suministra ni agua ni comida en todo el viaje. Así, y añadido el innegable estrés que sufren, es normal que durante un trayecto largo (más de tres horas) cada animal llegue a perder la friolera de ¡cincuenta kilos! (el 10% de su peso). Y hasta los veterinarios taurómacos reconocen en sus informes que “salen del cubículo entumecidos, doloridos y mareados”. ¿Podría ser de otra forma, dado que son mamíferos como nosotros? Es el sentido común el que debiera sugerirnos este extremo, pero bien está que sean los propios profesionales quienes lo dejen escrito.

La tauromaquia es un crimen abyecto, y estos “efectos colaterales” no hacen sino aportar evidencias de su verdadera naturaleza criminal. Pero la acusación no puede quedarse en sus ejecutores directos (toros, picadores, banderilleros), sino que salpica a todo el complejo entorno que lo nutre: administraciones, políticos, medios de comunicación y establecimientos públicos, entre otros muchos.

Creemos que esta horrible noticia fortalece si cabe las razones para la protesta, que en Gasteiz tendrá lugar el próximo martes día 5 a las 17:00 horas, frente al coso.

 

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