ATEA APLAUDE EL COMPROMISO ÉTICO DE BILDU PARA ACABAR CON LAS CORRIDAS DE TOROS EN SAN SEBASTIÁN

ATEA desea hacer llegar a la opinión pública su entusiasmo ante la decisión del equipo de gobierno del Ayuntamiento de San Sebastián, en el sentido de no renovar el acuerdo con la empresa que hasta ahora gestionaba las corridas de toros en la ciudad. Consideramos que el coraje ético demostrado por Bildu es lamentablemente inusual en el panorama político vasco y español, al menos en lo que respecta a la llamada “cuestión de los animales”.

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Es por ello que felicitamos a cuantos y cuantas hayan tenido que ver con esta histórica decisión, que se suma a la ya larga lista de las que tienen por objeto asumir parte de los postulados animalistas que innumerables organizaciones reclaman a diario a lo largo y ancho del planeta. A juzgar de las declaraciones aparecidas en prensa, el equipo de gobierno de Donostia ha comprendido en toda su extensión el mensaje, y ha actuado en lógica consecuencia, con un rotundo NO a la tortura pública de animales, pues no otra cosa son las infames corridas de toros (la tauromaquia en general), por mucho que sus acólitos traten de maquillarlas con un lenguaje edulcorado, que sin embargo no cambia un ápice la tragedia. En tal sentido, ATEA jamás ha negado la condición de arte, de cultura y de tradición de la tauromaquia, como se muestra incapaz de negar tales epítetos a otras realidades sociales como la violencia de género o la de corte ideológico, y en definitiva a cuantos indeseables comportamientos puedan achacarse a la especie ética por excelencia: la humana.

Por otro lado, hemos de lamentar por enésima vez la postura de ciertos grupos políticos, liderados en su cara más amarga por PP y PSOE, curiosamente haciendo piña cuando de vetar iniciativas animalistas se trata. A tal punto es así, que nadie se percataría de la diferencia si ambos se fundieran en una sola formación. Así las cosas, se da la paradójica circunstancia de que organizaciones objetivamente criminales –por cuanto aceptan y aun promueven objetivos crímenes, como la misma tauromaquia– siguen legalizadas y campando a sus anchas, mientras se persigue a otras tras manifestar el abandono de la violencia en todos sus frentes (directa y promocional).

Mención especial merece en este escenario el Partido Nacionalista Vasco, ignorante al parecer de que no es la agresión institucionalizada a inocentes una cuestión de exclusivo carácter matemático, y que merezca por tal un visto bueno si las cuentas salen (a menos que lo sea cualquier actividad rentable, como la trata de blancas o el tráfico de drogas). Continúa la formación jeltzale sin percatarse de que la ética importa también más allá del límite de nuestra especie, y que herir y matar toros –animales, vertebrados y mamíferos como ellos y ellas mismas– es un hecho sin justificación posible cuando se enmarcan en un ambiente festivo. Mientras los astados mugen de dolor y agonizan en la arena, el PNV sigue con su calculadora, mirando entre bobalicón y desubicado el dedo que señala las estrellas. Pero, a diferencia de PP y PSOE –a quienes ATEA dio hace ya tiempo por definitivamente perdidos para la ética global–, creemos que esta formación nacionalista tiene aún posibilidades de reconducirse, pues nos consta que en sus filas hay no pocos valores militantes que deberían ser como mínimo consultados, y como máximo imitados.

ATEA pretende entrevistarse en septiembre con todas las formaciones políticas que gestionan en la actualidad el Ayuntamiento de San Sebastián, por recabar de primera mano su postura, y transmitirles de paso la nuestra. Y sobre todo por que algunas de ellas nos expliquen de viva voz esa extraña idea de “ofrecer la posibilidad de que cada cual elija ir o no a los toros”, cuando uno de los elementos básicos de toda sociedad decente pasa precisamente por la prohibición de todo aquello que suponga atentar contra los intereses más preciados de toda víctima inocente, como son en este particular caso los concernientes a la integridad física y a la vida.

La nueva legislatura parlamentaria que ya se vislumbra ha de ser por fuerza la que afronte con la valentía moral necesaria la “cuestión de los animales” en Euskadi, un país que no puede dar la espalda a realidades que ya han sido de natural asumidas por las sociedades más avanzadas del mundo.


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