ATEA CRITICA DURAMENTE LA PRESENCIA DE MANDATARIOS EN LAS CORRIDAS DE TOROS

La imagen del palco en algunas de las corridas de toros que se están celebrando en Bilbao con motivo de la Aste Nagusia denota una preocupante esquizofrenia moral en algunos de nuestros mandatarios más distinguidos, liderados esta vez por un Lehendakari que parece haber olvidado al menos dos cosas: por un lado, que lo es de todos los vascos, cuya inmensa mayoría no asiste a corridas de toros por propia iniciativa; por otro, que la cuestión de la tauromaquia representa uno de los debates más intensos que puedan darse hoy en nuestro país. Siendo así, entendemos que el máximo representante político vasco hace un flaco favor a la imparcialidad bien entendida, teniendo en cuenta además que, con independencia de que se apoye o no, la corrida tiene como resultado inevitable el dolor y la muerte de individuos sensibles, lo que la convierte en un inaceptable atentado contra sus intereses más elementales. No estamos hablando de asistir a un partido de fútbol o a una exhibición de gimnasia rítmica, sino de hacerlo a un espectáculo donde la sangre y el sufrimiento se erigen en tristes protagonistas. Desde ATEA nunca hemos entrado en cuestiones retóricas como si se trata de arte, cultura o tradición, realidades que estamos dispuestos a aceptar sin mayores disquisiciones, como de hecho asumimos que otras formas de violencia injusta y unilateral forman igualmente parte consustancial de una parte de la sociedad, como pueden ser la práctica del terrorismo ideológico, machista o medioambiental, por exponer tan solo algunos ejemplos. A través de un comunicado de prensa instamos a cuantos mandatarios de cualquier signo asisten complacidos a corridas de toros a que expliquen a la ciudadanía las razones exactas de por qué ha de verse con buenos ojos la lidia de un toro y no la agresión a una mujer, el vertido de sustancias tóxicas al mar o el tiro en la nuca. ATEA se opone con inequívoca rotundidad a todas estas realidades por la misma y concreta razón: afectan negativamente a las víctimas, con frecuencia de manera letal. Ya no vale escandalizarse de forma gratuita y sobreactuada ante determinadas afirmaciones (obvias a poco que se recapacite sobre ellas libres de prejuicios), sino que se impone un debate con la serenidad y la prudencia que merecen los hechos, pero sobre todo con rigor. Es ocasión oportuna de recordar –y admitimos la posibilidad de estar equivocados– que todos los sufrimientos son iguales, sin importar que los padezca un toro, una adolescente o un policía, al menos desde su carácter indeseable para cada uno de ellos y ellas. Es tan simple como parece, y este debería ser el punto de partida para el debate social antes aludido.   

Creemos que la ideología de los derechos animales sigue siendo una asignatura pendiente para la práctica totalidad de nuestros mandatarios, pero ni siquiera nos referimos a que sea asumida –nadie está obligado a ello–, sino a que al menos se conozcan algunos de sus aspectos esenciales, como qué reivindica y qué no. Es por ello que ATEA acaba de solicitar formalmente una reunión con el Lehendakari Patxi López, a fin de trasladarle de primera mano los aspectos básicos del animalismo (guste o no, una realidad emergente y transversal como pocas) en cuanto que pensamiento solidario, y poder intercambiar opiniones al respecto, que sin duda resultarán enriquecedoras para ambas partes y antes que nada para la sociedad vasca, pionera y referente en tantas cosas, tercermundista sin embargo en materia de protección animal. 


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