DENUNCIA CONTRA LA CARRERA DE BURROS DE VITORIA, AVALADA POR UN INFORME VETERINARIO

ATEA ha presentado una denuncia formal dirigida al Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz, por la celebración de la carrera de burros que tuvo lugar durante la pasada festividad de Santiago Apóstol, organizada por la Comisión de Blusas.

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Venimos recopilando material gráfico del evento desde hace varios años, al que hay que añadir el facilitado por los propios medios informativos locales en sus respectivas páginas web. Como es conocido, cada 25 de julio un grupo de burros es obligado a participar en una carrera sobre un circuito urbano habilitado para la ocasión, sito en pleno centro de la ciudad. Sabido es por igual que los burros son animales dotados de una gran sensibilidad (a pesar de que los humanos nos hemos encargado de atribuirles las más innobles y ridículas características, todas burlescas), por lo que no es difícil llegar a la conclusión de que dichos animales, inmersos de súbito en un entorno festivo como el que se encuentran al abrirse el camión de transporte, perciben un escenario extremadamente hostil, donde al consabido ruido ambiental se le une la obligación de comportarse de una manera que simplemente no tiene ningún significado natural para ellos (competir contra compañeros), por lo que resulta lógico que se resistan con todas sus fuerzas siquiera a descender del camión, como ha podido ser documentado por esta asociación y puede apreciar cualquiera a través de los enlaces que se adjuntan al final de este comunicado.

Durante la edición última pudieron verse de nuevo escenas muy poco edificantes: animales desplomándose sobre un suelo para el que sus pezuñas no están adaptadas, constantes tirones de los propietarios y de los mismos blusas, golpes propinados por estos para que corrieran, burros en estado de colapso psíquico en plena carrera (literalmente arrastrados sobre sus patas por los promotores del evento)… En definitiva, animales angustiados y en un estado de severo estrés en medio de un ambiente que desde luego no puede calificarse de “festivo” para ellos. Es por esto que, salvando la nefasta imagen que nuestra ciudad ofrece con tan chusco acontecimiento (parecemos a veces olvidar que estamos en Euskadi y en pleno siglo XXI), la normativa proteccionista que rige en Gasteiz contempla este tipo de casos. En efecto, la Ley 6/1993, normativa genérica vasca, en su apartado de prohibiciones, incluye la de “Maltratar a los animales o someterlos a cualquier práctica que les pueda producir sufrimientos y angustia injustificada” [artículo 4.2.a]. Entendemos que cualquier persona dotada de una mínima sensibilidad puede llegar a la obvia conclusión de que el mencionado escenario causa en los animales un importante estado de angustia y estrés. No obstante, hemos preferido que sea esta vez un profesional veterinario quien lo diagnostique, y adjuntamos a nuestra denuncia el informe que ha tenido a bien redactar tras estudiar el material facilitado por ATEA (de esta y de anteriores ediciones). Aunque dicho documento no debería aportar nada que no nos dicte nuestro más elemental sentido común, esperamos que resulte definitivo para se tomen las medidas oportunas, que no han de ser otras que la de no permitir en lo sucesivo la carrera (por cuanto resulta incompatible con el cumplimiento de la ley), así como la imposición a los responsables de las sanciones establecidas.

Por otro lado, y respecto a la misma normativa, entendemos que vulnera por igual el artículo 4.2.f, que prohíbe “Imponerles la realización de comportamientos y actitudes ajenas e impropias de su condición o que impliquen trato vejatorio”. Es evidente que bajo la propia elección de esta y no de otra especie animal subyace el deseo de chanza, por cuanto a los burros se les atribuye en nuestro ideario cultural una serie de características tan ofensivas como falsas. A los promotores del evento nunca se les ocurriría organizar una carrera de semejante perfil recurriendo a elegantes corceles o a ponis para niños. La cruda realidad es que los burros –y solo ellos– cuadran a la perfección para sus burlescos propósitos.

En el texto de la denuncia se acompaña igualmente la opinión de que la designación de Vitoria-Gasteiz como European Green Capital no solo debe incluir parámetros de corte medioambiental, sino también otros de talante proteccionista en toda su expresión. No puede ser que en la pomposa capital de Euskadi se sigan celebrando este tipo de bochornosos espectáculos mientras sus políticos y políticas (sin excepción alguna, pues que sepamos nunca nadie dijo nada de forma oficial contra la carrera) sacan pecho, encantados y encantadas de haberse conocido.

Debe remarcarse asimismo que resulta imposible sustraerse al hecho de que el espectáculo en sí mismo contribuye en muy escasa medida a la buena imagen de la ciudad, en especial para los turistas, a los que imaginamos arribando a la pomposa capital de Euskadi y encontrándose de sopetón con una provinciana carrera de pollinos exhaustos y acongojados llevando a lomos a brutos aldeanos locales. Vitoria-Gasteiz puede y debe superar ciertas rémoras cosidas a su idiosincrasia histórica, y no sería mala idea empezar por quitarse de encima las realidades más groseras, como de hecho lo es nuestra patética y triste carrera de burros. Los blusas y las neskas (ellas de modo especial, pues parecen no ser conscientes de que hasta no hace tanto llevaron adosado en sus genes el estigma de “animales”) deberían plantearse en serio higienizar su imagen de una vez por todas, o acabarán por quedarse solos en el pintoresco paseíllo diario.

ATEA desea asimismo aprovechar esta ocasión para mostrar públicamente su indignación por el que entiende inaceptable comportamiento de los dos agentes de la Policía Municipal que fueron requeridos para que levantaran acta de lo que allí estaba sucediendo, a quienes se les mostró un ejemplar de la Ley 6/1993. Ambos [supuestos] servidores de la ciudadanía (que en este particular caso se han abonado más al servicio del incumplimiento de la norma, algo insólito en cualquier Estado de Derecho), lejos de tomar nota de lo que les era comunicado, mostraron en todo momento una actitud indolente, limitándose su actuación a remitirnos al juzgado, y a repetir que aquello “era un acto organizado por el Ayuntamiento”. Sabido es (salvo por ellos mismos) que ni una cosa ni la otra son ciertas, por cuanto hablamos de una falta administrativa, y por otro lado no está la carrera organizada por el Ayuntamiento de Gasteiz, sino por la Comisión de Blusas y Neskas. Ante la reiterada negativa de ambos agentes (que se corresponden con los números de placa 4065 y 8073), el representante de ATEA les trasladó su personal parecer, cual es que agentes como ellos deberían estar fuera de cualquier cuerpo policial, por no corresponderse su conducta con la que se espera de servidores del orden bien entendidos. Los agentes llegaron a manifestarnos que “quizá los animales estuvieran estresados por nuestra presencia”, comentario por completo indecente en boca de un agente policial.

  

VÍDEOS

El último animal en descender del camión sufre un ataque de ansiedad, al verse solo, sin sus compañeros

Ya en carrera, uno de los animales, que se niega a continuar, es literalmente arrastrado sobre sus pezuñas

Uno de los burros se resiste a ser llevado por los blusas, atemorizado por lo que pueda pasarle

Tras un descenso forzado, un burro resbala y se desploma sobre el asfalto

 Uno de los animales ha de ser descendido a base de fuertes tirones de la soga recurriendo a empujones

Un burro se resiste a salir del camión, atemorizado por el ambiente exterior

Uno de los animales cae sobre sus cuartos traseros, durante su resistencia a salir del camión

 Ante la negativa de seguir adelante, uno de los  burros es golpeado en la cara por un blusa

 

 

 

 

 


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