DENUNCIAMOS LA PRESENCIA DE UN CIRCO CON ANIMALES EN IRUN

ATEA ha interpuesto una denuncia ante la Policía Local de Irun (Gipuzkoa) por la presencia del Circo Amar en la localidad. Este espectáculo, de nacionalidad francesa, trae consigo una colección –en el sentido más literal y burdo del término– de animales silvestres a los que obliga a actuar en la pista en absurdos números, que como tales no tienen ningún significado natural para ellos. Aunque una buena parte de la opinión pública sigue sin conseguir vincular el circo con la crueldad, no es difícil deducir que solo aplicando fórmulas de sometimiento puede conseguirse que los elefantes bailen sobre un taburete, o que los tigres atraviesen aros ardiendo.

Si deseas que sigamos denunciando la injusticia, APÓYANOS.  

Nuestra asociación lleva décadas denunciando el incumplimiento de la Ley 6/1993 de Protección de los Animales, normativa genérica de aplicación en la Comunidad Autónoma Vasca, que en su Artículo 4.2.f, formando parte de la lista de prohibiciones genéricas respecto a nuestro proceder con los animales, incluye la de “Imponerles la realización de comportamientos y actitudes ajenas e impropias de su condición o que impliquen trato vejatorio”. Se da la circunstancia además de que es la propia Ordenanza Municipal de Irun la que abunda en idéntico sentido (Artículo 5.2.e), con lo que cabría aplicar cualquiera de los dos textos para impedir los números de animales del citado espectáculo. Porque resulta evidente que los números que por lo común suelen hacer los animales silvestres en la pista no responden en ninguna de sus formas a lo que pudiera identificarse con “actitudes propias de su condición”, a menos que se demuestre lo contrario, es decir, que es “propio de la condición de los elefantes”, por ejemplo, levantar humanos con sus patas, o transportar en su espalda a otros animales como perros o monos. Independientemente del método empleado para conseguir tales comportamientos, y que en cualquier caso tienen que ver con la imposición de una disciplina violenta y agresiva (simplemente no existe otra fórmula que la intimidación dolorosa cuando de animales silvestres se trata), entendemos que el citado circo y cuantos incluyen especies silvestres en sus números incumplen de manera flagrante tanto la norma proteccionista autonómica como la local, por cuanto desde ATEA se conmina a la Policía Local a que aplique con rigor la ley, pues tiene no sólo la potestad para ello, sino la obligación de actuar de oficio ante cualquier posible vulneración de la misma. Así se lo hemos hecho saber en conversación telefónica a un agente, a quien se le insistió en que nada tiene que ver nuestra denuncia con la inspección preceptiva de los servicios forales para garantizar el buen estado zoosanitario de los animales, sino que se trata de algo por completo distinto.


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