ATEA INTENTA DENUNCIAR LA DRAMÁTICA SITUACIÓN DE UN PERRO ENCADENADO Y ES SU PORTAVOZ QUIEN ACABA SIENDO DENUNCIADO POR LA ERTZAINTZA

Si se podía rizar el rizo del surrealismo en cuanto a protección animal en Euskadi, tal cosa sucedió el pasado 10 de marzo, cuando cuatro personas (tres voluntarias de APASOS VITORIA y un miembro de ATEA) denunciaron al propietario de un perro permanentemente encadenado y en severo estado de desnutrición, en la localidad alavesa de Izoria (cercana a Amurrio). Tras formular la denuncia en la comisaría de Llodio, los cuatro activistas se trasladaron al lugar de los hechos junto con la pareja de agentes que les habían atendido. Ambos mostraron en todo momento una insensibilidad manifiesta hacia la realidad misma del maltrato animal, y hacia el perro protagonista de la denuncia en concreto, de modo particular el chico, quien hizo comentarios por completo improcedentes sobre su situación: “A este perro no le pasa nada”.

En la fotografía puede apreciarse la cadena que debe soportar a diario este pobre desgraciado, unido al hecho notorio de una delgadez preocupante (que según informantes anónimos comenzó a manifestarse hará unos cuatro meses). Ante el requerimiento de los denunciantes a los agentes para que el dueño demostrase que en efecto el animal recibe asistencia veterinaria (tal como exige la Ley 6/1993 (norma proteccionista genérica vasca), el policía comenzó a increpar a nuestro compañero anunciándole que iba a presentar una denuncia contra él “por desobediencia y amenazas”, y le ordenó de malas maneras que se alejara del lugar. Ante el cariz que estaban tomando los hechos, les fueron solicitados a ambos agentes sus números de placa, y en el día de ayer se presentó una queja formal en la comisaría a la que ambos agentes están adscritos, así como una denuncia contra él por trato inadecuado y acoso psicológico.
La agente que redactó la denuncia en comisaría ya nos había regalado comentarios desafortunados que denotan su escasa cualificación para atender casos de maltrato animal. En concreto, manifestó en un momento dado que “porque un perro esté siempre atado no pasa nada”. Huelgan comentarios.

Mientras en otros países europeos e incluso en algunas Comunidades Autónomas españolas ciertos cuerpos policiales reciben cursos de capacitación en materia de protección animal, aquí seguimos anclados en el más oscuro pasado, y debemos afirmar con absoluto rubor que Euskadi es sin duda tercermundista en un área –la protección animal– asumida ya por las sociedades más progresistas del mundo.
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