SATISFACCIÓN POR LA MOCIÓN APROBADA EN VILAFRANCA DEL PENEDÈS (BCN)

Nuestra asociación se felicita por la reciente aprobación en el Ayuntamiento de Vilafranca del Penedès (Barcelona) de una Moción que obligará a todo propietario de animales a portar una documentación física de los mismos en espacios públicos. Creemos que esta medida ayudará a tener un mayor control de la población animal en el municipio, dado que el simple microchip exigido hasta ahora por la normativa se ha mostrado ineficaz a lo largo del tiempo. El pasado martes 5 de febrero, las seis formaciones políticas que componen el consistorio votaron a favor de implementar dicha medida (sugerida por ATEA a través del PSC), que esperamos aumente el número de animales censados, y facilite así su seguimiento y final sanción en casos de abandono o maltrato. 

Solo con TU APOYO podremos seguir luchando por sus derechos 

La identificación de ciertos animales de compañía (gatos y perros) es obligatoria en Cataluña desde 1988, aunque la experiencia ha demostrado que sin un control eficaz –derivado a su vez de la correspondiente voluntad política–, las leyes se quedan en papel mojado, con las terribles consecuencias que dicha inoperancia tiene para sus principales víctimas. De hecho, docenas de miles de animales son abandonados cada año en Cataluña en la más absoluta impunidad. A pesar de ello, nos consta que una parte significativa de perros, por ejemplo, sigue sin estar convenientemente registrada, lo que induce a pensar que las sanciones administrativas por tal infracción brillan por su ausencia. Parece lógico creer que un control eficaz redundará a la larga en un aumento del número de animales identificados, con lo que el criminal acto del abandono se verá reducido, así como en general los casos de maltrato y desatención. 

Aunque para una organización como la nuestra, por su propia filosofía, siempre ha de prevalecer la ética sobre la economía, se da la circunstancia de que ambas realidades bien pueden ir de la mano, y de hecho el abandono de animales de compañía resulta muy gravoso para las arcas de cualquier ayuntamiento, pues debe destinarse un presupuesto anual al adecuado mantenimiento de perros que fueron dejados a su suerte por desaprensivos, y ello por no efectuarse en su día el pertinente control. Creemos que toda la red administrativa puede y debe sondear nuevas fórmulas que palien esta tragedia hasta hacerla desaparecer, como de hecho sucede en otros lugares de Europa, donde el abandono de animales se ve reducido a su mínima expresión y es perseguido con la esperada contundencia. Es por ello que resultaría muy adecuado establecer por normativa la obligatoriedad de que el responsable del animal porte en todo momento, y mientras se encuentre junto a él en lugares de uso común, una especie de DMI (Documento de Michochipado de Identificación), de tal suerte que la inspección pueda realizarse de manera rápida, segura y cómoda por parte de los agentes municipales correspondientes. En la práctica, sería tan sencillo como incorporar a la larga lista de tarjetas que ya ocupan nuestra cartera la de nuestro animal. En realidad, dicho documento ya existe, y lo recibió en su día todo propietario que, en cumplimiento de la normativa vigente, tuvo a bien identificar a su amigo con el mencionado microchip. En su defecto, su falta podría suplirse por la cartilla sanitaria. 

ATEA continuará solicitando la aprobación de mociones similares en otros ayuntamientos, teniendo por objetivo final su implantación en toda Cataluña.

 


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