LA DELEGACIÓN DE ARABA DEL DEPARTAMENTO DE EDUCACIÓN (GOBIERNO VASCO) OFRECE UNA DESVERGONZADA RESPUESTA A NUESTRAS PREGUNTAS SOBRE EXCEPCIONES DIETÉTICAS EN LOS COMEDORES ESCOLARES

Hemos hecho partícipe a la opinión pública de nuestra indignación ante la inapropiada respuesta ofrecida por la Delegación de Araba del Departamento de Educación del Gobierno Vasco, en referencia a dos preguntas que se hicieron hace algún tiempo sobre qué criterios se siguen a la hora de aceptar excepciones dietéticas en los comedores escolares de Euskadi.

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Ante todo, y por contextualizar la situación, procede aclarar que, tras sernos asegurado que recibiríamos respuesta “en un plazo aproximado de quince días”, nada se nos había contestado pasados dos meses y medio, por lo que hemos tenido que pelearnos una praxis tan elemental –en pura teoría, por lo que se aprecia– como que la Administración dé cumplida respuesta a las interpelaciones de la ciudadanía. Tras arduos esfuerzos, conseguimos la escueta y entendemos improcedente respuesta que se adjunta, donde despachan la cuestión con una especie de “indaguen ustedes mismos en la página del Gobierno”. Consideramos que tal proceder carece de la más elemental vergüenza política, y que se abona por ello a una absoluta desconsideración hacia quienes no pretenden sino que todo el mundo reciba similar trato, uno de los pilares del tan cacareado Estado de Derecho. Y ellos saben tan bien como nosotros que las respuestas no se encuentran en ninguna parte de dicha página, como pretenden hacernos creer. En efecto, lo único que sí aparece en el apartado de excepciones dietéticas a tener en cuenta en los comedores escolares alude a causas sanitarias, desglosadas en tres apartados concretos, a saber: intolerancias, alergias o enfermedad. Sabido es, sin embargo que se cuentan por cientos (si no miles) los casos de excepciones que nada tienen que ver con esta terna, cuales son los basados en preceptos que marca una religión dada. A menos que la práctica religiosa se considere oficialmente una dolencia, una alergia o una intolerancia (huelgan chistes fáciles), parece claro que admitir tales excepciones contraviene la normativa de aplicación.

 

El pasado 9 de marzo esta asociación hizo llegar a través de un escrito dos preguntas a la titular de la Delegación alavesa, Sra. Mª Ángeles Jáuregui, en relación a las excepciones que de facto se dan con los menús de los comedores escolares. Todo ello a raíz del caso de unos padres que intentaron a principios de este año por todos los medios –con infructuosos resultados– que su hija, vegetariana, fuera tenida en cuenta, tal y como se hace con numerosos casos por razones de índole religioso (al menos con la denominada “dieta musulmana”). Desde una organización como ATEA, entendemos inadecuado que puedan hacerse excepciones (contra la norma establecida, se insiste en ello) cuando se sustentan en razonamientos de carácter religioso (al fin y al cabo basados estos en la mera creencia mística) y no cuando la actitud pueda derivar de criterios éticos (por respeto a los animales, al medio ambiente, e incluso como contribución a paliar el hambre en el mundo).

Se ha trasladado por vía telefónica nuestro parecer a la Delegada en Araba, Sra. Jáuregui, quien a lo largo de toda la conversación quiso dejar claro que “nadie está obligado a hacer uso de los comedores escolares”. Nuestra duda viene dada por el hecho de si esta misma contundente respuesta se les ofrece a quienes solicitan un “menú musulmán, católico de vigilia, o mismamente kosher”. Es evidente que no, puesto que todos y cada uno de los días lectivos del año incumplen su propia normativa a gran escala, aunque al mismo tiempo parece evidente que ponen en práctica una burda discriminación arbitraria hacia quienes asumen su dieta por razones éticas, y no tanto religiosas.     


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